martes, 16 de abril de 2024

Californication

 Californication 

Despues de terminar la secundaria, empecé a trabajar con mi tío. Los primeros meses iba y venia a mi casa, pero despues de un tiempo, empecé a quedarme a dormir en la casa de mi abuela porque quedaba a medio camino (y por otros temas que no vienen al caso).

Luego fui quedándome hasta mis dias de franco, digamos que terminé viviendo con mi abuela casi dos años. Dos hermosos años donde me mimó si es posible mas de lo que siempre me consintió.

Esta pequeña introducción sirve para introducirlos en este precioso recuerdo que tengo de mi abuela, y cual es la relación que guarda con los Red Hot Chili Peppers.

Es una imagen mental que tiene los sentidos incorporados, asi la recuerdo y la rememoro cada vez que suena Californication en la radio o Youtube.



Empiezo a despertarme. 

Mi cama estaba pegada a un ventanal que recibe todo el sol matutino. Aún con la persiana baja, se perciben los rayitos dorados.

Abro apenas los ojos y siento el calorcito del sol sobre ellos. Es una mañana muy fría, pero soleada de otoño/invierno. Comienzo a desperezarme, tratando de ubicarme en espacio-tiempo. Mi pijama de algodón es abrigado, pero a la madrugada cuando me acosté tuve que recurrir a mi pulovercito a tono. 

A lo lejos suena una melodía en la radio. Sin dudas son los Red Hot Chili Peppers con Californication y sus primeros acordes. 

Este tema en particular me lleva a ese momento exacto, que no tiene fecha. Solo puedo decir que era un domingo, sin dudas, y que tenia alrededor de 18-20 años. Eran dias de franco y mi abuela me dejaba dormir hasta despertar sola. 

Me levanto, medio zombie, y me la encuentro con el infaltable Blem y la franela naranjita. En sus mejores años, ella limpiaba todo y hasta pasaba la enceradora. 

Bailamos, como cuando era muy chica y me quedaba una semana durante el verano. Abrazaditas, felices. Pasan varios temas en la gloriosa Aspen, nos separamos y me manda a desayunar. 

-Hay negritos con manteca y miel- me dice con su media sonrisa y guiñando el ojo verde esmeralda.

El mate cocido con leche, esperando sobre la mesa de la cocina. El mantel de hule con frutas. En un plato los negritos esperando. El cuchillo mantequera de mango color manteca y el frasco de miel. 

Así era de consentidora mí abuela. 

A regañadientes me dejaba lavar la taza y los cuchillos. 

- Anda, anda a estudiar. Deja que no me cuesta nada. 

Me echó y el domingo arrancó oficialmente. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario